El muro aparece en el km32, pero no es una consecuencia de haber gestionado mal la carrera, sino por haber llegado sin kilómetros al tramo final de la preparación. Sinceramente, para mi sorpresa, no esperaba que el fallo muscular apareciera tan tarde. Levanto el pie del acelerador, desaparece el ligero bagaje que llevaba acumulado hasta este punto y, sin piernas, empiezo a correr con la cabeza. Sigo tomando referencias cada dos kilómetros, ahora ya sí se hacen más largos, y estoy rodando pocos segundos por encima de 5'00''/km. Una lástima estas últimas semanas porque seguramente hubiese hecho una muy buena carrera.
domingo, 1 de diciembre de 2024
Más que una maratón
El muro aparece en el km32, pero no es una consecuencia de haber gestionado mal la carrera, sino por haber llegado sin kilómetros al tramo final de la preparación. Sinceramente, para mi sorpresa, no esperaba que el fallo muscular apareciera tan tarde. Levanto el pie del acelerador, desaparece el ligero bagaje que llevaba acumulado hasta este punto y, sin piernas, empiezo a correr con la cabeza. Sigo tomando referencias cada dos kilómetros, ahora ya sí se hacen más largos, y estoy rodando pocos segundos por encima de 5'00''/km. Una lástima estas últimas semanas porque seguramente hubiese hecho una muy buena carrera.
domingo, 27 de febrero de 2022
Una maratón con motor diésel
Aproximadamente un mes tardé en recuperarme de la lesión que sufrí en la maratón de Valencia, una lesión que resultó ser en la musculatura del gemelo y no en el tendón de Aquiles, como en un principio pensaba.
Con el objetivo de no sobrecargar las piernas con demasiados kilómetros de carrera a pie, para preparar Castellón diseñé un planning con mucho entrenamiento cruzado, especialmente con sesiones de natación y ciclismo indoor. Desde el momento que dejé atrás la lesión y empecé a recuperar sensaciones y confianza para volver a correr, pensé que era buen momento para poner en práctica un método de entrenamiento diésel, sin series, ritmos altos ni progresiones. La duración de la actividad y la frecuencia cardiaca al límite de la capacidad aeróbica durante el desarrollo de la misma iban a ser los parámetros de referencia.
El plan de carrera consiste en moverse entre 9'30" y 9'40" cada 2km. Castellón nunca defrauda y, por suerte para los atletas populares, sigue con su esencia de siempre: fantástica ambientación con grupos y bandas de música y danzas locales, batucadas, gente que te anima por tu nombre. Ginvile me acompaña en el km7, 12 y 14. Voy bien, marcando casi todos los tiempos dentro del rango, con algunos segundos acumulados de bonus.
Llega el momento de la verdad. Abandonamos la ciudad para dirigirnos al Grau. Apenas algún espectador se ha acercado a la Avenida del Mar. El sonido ambiente queda reducido al golpeteo de las zapatillas contra el asfalto. Estoy en tierra de nadie, entre un grupo que, aprovechando la bajada, ha acelerado el ritmo y me ha dejado atrás, y el gran grupo que va con el práctico de las 3h30'. No me preocupa. Este es el ritmo para el que he estado entrenando las últimas 10 semanas, diésel, uniforme. Queda mucha carrera por delante y al final una maratón pone siempre a cada uno en su sitio. No tengo prisa ni ganas que me saquen de punto.
Como había planeado, aprovecho las estaciones de avituallamiento especiales en el km20, 25, 30 y 35 para proveerme de geles que iré consumiendo cada 3km. El regreso a Castellón desde el Grau es muy duro tanto mental como físicamente. Algunos corredores empiezan a sufrir el castigo continuo de una ligera pero prolongada subida de más de 10km que parece que nunca va a terminar.
El ambiente y la música están de vuelta, los ánimos de la gente en general y de Ginvile en particular. Callejeamos por el centro de la ciudad a lo largo de calles estrechas que poco a poco nos van acercando al Parque Ribalta. Aunque he tenido algún momento crítico a partir del km30, he conseguido mantenerme casi en todo momento dentro de los tiempos que había planeado para la carrera. Entro en meta en 3h22'02" (4'47"/km). Estoy muy contento con el experimento porque con una preparación más cercana al triatlón de larga distancia que a una carrera en ruta, he conseguido un rendimiento similar al de un planning específico de sólo correr. Este es el camino a seguir en la estrategia de carrera para el gran reto de este año.
domingo, 6 de diciembre de 2015
Dulce cura de humildad
A Castellón llegaba con un montón de incógnitas sobre como afrontar la maratón. Del plan inicial de 10 semanas que suelo seguir cuando pretendo buscar marca personal, solo he completado la mitad del mismo, por falta de tiempo, por no tener la cabeza centrada al 100% en la preparación, por lesiones o por ocasiones en que a causa del sobreentrenamiento me he visto obligado a tener que hacer una pausa forzada durante algunos días. Pero no todo han sido sensaciones negativas, ya que durante este periodo de 10 semanas mi organismo ha respondido perfectamente en las salidas largas a un ritmo alto, he mejorado mi marca personal en 10km dentro de una media maratón, he conseguido adaptarme a las circunstancias y entrar en las tres semanas previas a la maratón con la motivación necesaria para afrontar un reto de estas características.

Y el 6 de Diciembre por fin ha llegado. Mi estrategia iba a ser intentar compensar con geles y chucherías energéticas la falta de kilómetros acumulados con que me presentaba a la línea de salida de mi segunda maratón de Castellón. La emoción es máxima, como siempre. Una maratón no es una simple carrera. Es una carrera legendaria, es mi distancia favorita, es una aventura hacia los límites fisiológicos de cada uno, y hoy, una vez más, los iba a poner a prueba.

Con esta carrera, la tercera maratón del año, doy por finalizado deportivamente 2015, con la sensación de contar con un amplio margen de mejora de cara al futuro y de poder seguir soñando con las 2h59'59'', y con la satisfacción de haber contribuido a que se cumplieran los objetivos de buena parte de los compañeros de aventura que hace tres meses decidieron darle ese necesario toque de sana locura a su vida para, muchos de ellos, tomar parte por primera vez en una prueba tan exigente y gratificante como es la maratón.




