Mostrando entradas con la etiqueta half. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta half. Mostrar todas las entradas

lunes, 26 de octubre de 2020

Un poco de luz en un año de sombras

Parecía que 2020 iba a quedarse en blanco por la situación excepcional en que nos encontramos, pero el equipo de Infinitri, con tres de sus pruebas ya completadas, Villarreal, Almassora, además del Ultraman, con un gran esfuerzo para completar su circuito, ponía la guinda al pastel con el Half de Peñíscola, aplazado desde el mes abril.

Ha sido muy difícil entrenar para una competición que generaba tanta incertidumbre, especialmente las últimas semanas, en las que cada vez se están endureciendo más las restricciones en la mayoría de las regiones españolas. He combinado algo de preparación para triatlón: natación en el mar durante el verano y algún día de series en la piscina, 2/3 sesiones semanales de spinning en el gimnasio, y muchas salidas de carrera a pie suaves entre 30' y 75'; con mucho entrenamiento cruzado: pilates, body pump, body combat, paddle surf, futvoley o senderismo. En los últimos meses apenas he tenido días de descanso, me he mantenido muy activo y mis sensaciones han sido todo el tiempo de estar en muy buen estado forma, pero también era consciente que no llevaba una preparación específica de triatlón. Así pues, la idea iba a ser disfrutar. El objetivo: ser finisher.

Con esta mentalidad, los nervios que me suelen acompañar los días de competiciones preparadas a conciencia para lograr objetivos exigentes, eran prácticamente nulos.

Salida rolling start, 3 triatletas cada 10 segundos, desde la playa norte, rodeando el castillo, hasta la playa sur, a través de la bocana del puerto. La natación más pintoresca y original con diferencia de las pruebas en las que he participado. Es fácil encontrarse con otros participantes, pero hoy estoy más pendiente de las fantásticas vistas y en localizar a Ginvile, que está siguiendo la natación desde varios puntos, que en buscar unos pies que se ajusten a mi ritmo. Termino el primer sector el 100º de la general en 35'19" (1'52"/100m), bastante más lento que cuando hago la misma distancia sin neopreno en la piscina, lo que me hace pensar que deben haber algunos metros de más. 

En la T1 me hago un lío tremendo en el que por poco me pongo las zapatillas automáticas sin haberme quitado el neopreno todavía. Resultado: 4'31" de transición y 19 posiciones perdidas.

El recorrido en bici se anticipaba como la parte más dura del día. Yo soy rodador. Me gusta que la bicicleta vaya tan rápido como la mueven mis piernas. Le tengo demasiado respeto a las cuestas cuando hay que dejarse caer. Este tipo de recorridos me penalizan porque me veo pasando fácilmente a competidores cuesta arriba, que luego me sobrepasan de nuevo como cohetes cuando la carretera se inclina hacia abajo. Termino el sector en 2h5159" (31.40km/h), habiendo perdido 43 posiciones más, pero con la fortaleza mental de empezar mi sector fuerte.

Antes de eso, en la T2, de no ser por uno de los jueces, empiezo la carrera a pie con el casco en la cabeza. Hoy no ha sido ni de lejos el mejor día en el área de transición. 

En los primeros minutos hago cuentas con el tiempo transcurrido hasta el momento y lo que me queda por delante, soy consciente que no voy a lograr bajar de 5 horas, como los anteriores dos half, y decido hacer una carrera diésel, sin forzar demasiado. Además, tengo un puntito de dolor en el isquiotibial de la pierna derecha que me hace ser prudente a la hora de estirar la zancada.

Cruzo la puerta de Santa María después de completar la media maratón en 1h37'35" (4'39'/km) y recuperar 37 posiciones en la clasificación general, para terminar el 126º, en un total acumulado de 5h11'20", con la satisfacción de haber podido volver a participar en una prueba deportiva en un año tan complicado. Soy finisher de mi tercer Half Ironman, estoy contento por cómo ha transcurrido la mañana, pero soy consciente que para tener un mejor rendimiento hay que prepararse más específicamente. El año que viene, si las circunstancias lo permiten, intentaré ser una vez más challenger of the record en el IM Vitoria-Gasteiz.

sábado, 19 de octubre de 2019

Half ICAN Gandia

Cuando estaba diseñando el calendario de competiciones de este año, había dos opciones para Octubre: si había fallado en Berlin, sería el primero de los dos meses de preparación para la tercera bala que me quedaba en el cargador para intentar correr por debajo de las 3 horas en una maratón, y si había conseguido el objetivo, sería un mes de recuperación, ya que la maratón de San Sebastián sería más una fiesta que una búsqueda de rendimiento. Sin embargo, la cancelación del medio Ironmán de Valencia en Junio y el paso de la inscripción del mismo al Half ICAN de Gandía, significaba intentar estirar dos semanas más el excelente pico de forma con el que había logrado conseguir mi objetivo más ambicioso como atleta.

Así pues, con tres chapuzones en el mar, cuatro clases de spinning, una pequeña salida de 45km con la bicicleta de contrarreloj y la renta del entrenamiento de Berlín, me presentaba en Gandía, sin presión, con la sensación de que lo que tenía que hacer esta temporada ya lo tenía en el bolsillo. Saldría a ver lo que sale... O aprovechando que no tenía nada que perder, ¿por qué no salir a arriesgar?


A falta de escasos minutos para dar comienzo a la prueba, la organización anuncia que se permite el neopreno para el sector de natación. Somos aproximadamente 400 participantes para el Half saliendo en tres tandas. La mía, la segunda, 5 minutos después de los federados y antes de las mujeres. Un gran grupo de triatletas sale disparado desde el principio. Yo encuentro rápidamente mi ritmo, que consigo mantener sin apenas dificultad (1'44"/100m) hasta volver a tierra firme, 32'56" depués de la salida. Mis sensaciones son muy positivas al salir del agua.

Salgo de la T1 con la idea de hacer un buen sector de ciclismo. El tiempo que penalizan los adoquines del paseo marítimo, se recupera fácilmente nada más pisar el asfalto de la carretera. La idea es no bajar de 35km/h. No me cuesta estar en tiempos óptimos. Siento que podría incluso subir un punto la velocidad, pero luego queda todavía una media maratón. Guarda Rafa, guarda. Llego a la T2 en 2h32'31 (35.41km/h).

Sobre la bicicleta he tomado dos geles y algunas chucherías energéticas. Me siento fuerte en las primeras zancadas. Voy corriendo por primera vez con el GPS en una competición, y en estos primeros metros de carrera a pie muestra en la pantalla 4'09"/km. Demasiado rápido. Lo sé y se que esta ligereza de piernas se va a terminar pronto. Tras 30 minutos de carrera, equilibro mis fuerzas con el ritmo, y establezco mi velocidad de crucero en 4'30"/km. Segundos arriba, segundos abajo, esa es la referencia que voy manteniendo hasta la entrada en meta en 1h32'28" (4'24"/km)

4h44'01" es el tiempo total para mi segundo medio ironman. No puedo estar más satisfecho. He rendido tan bien como en Almassora, sin apenas entrenamiento específico, sin transiciones, sin tocar el asfalto con la bicicleta. Estas marcas me hacen ser optimista para mi gran reto de 2020.


A excepción de la maratón de San Sebastián el mes que viene, que la considero más un viaje para hacer turismo que una competición deportiva, doy por cerrada mi gran temporada deportiva.

domingo, 17 de junio de 2018

Día de debut en la media distancia

La verdad es que no sabría decir en qué momento empecé a preparar este triatlón. Desde que corrí la maratón de Sevilla, fui creando un plan sobre la marcha, combinando sesiones indoor, de gimnasio, piscina y bicicleta estática, cuando las condiciones meteorológicas no eran del todo favorables, con sesiones outdoor, de natación en el mar, carrera a pie y salidas tanto en MTB como bicicleta de carretera. A medida que avanzaba en la preparación, mi cuerpo iba asimilando a la perfección cada uno de los entrenamientos, y cada vez más tenía una perspectiva más clara sobre cuál podría ser el rendimiento de mi debut en la distancia half.


A Almassora llego con la confianza de saber que en condiciones normales debería estar sin problemas por debajo de las 5 horas, el objetivo realista conservador que me había marcado para esta ocasión.

Somos aproximadamente 100 las personas que tomaremos parte en la prueba reina de la jornada, ya que junto con el half, también tendrá lugar un triatlón olímpico. Dejo todo preparado en el área de transición, repasando mentalmente los movimientos que voy a realizar en cada entrada y salida en la T1 y T2. Tengo el habitual nervio que me acompaña en todas las citas deportivas que planteo con un punto de seriedad y competición. La salida se retrasa varios minutos porque al parecer la organización está terminado de colocar la cuarta boya del circuito de natación. 

A sus puestos!! Un bocinazo al aire da inicio a la prueba. Salgo en tercera fila. Un grupo que va por delante se escapa casi desde el principio. Mi ritmo inicial es alegre. Son los primeros metros y lo importante es, por una parte, evitar algún golpe no deseado, y por otra parte, entrar cuanto antes en alguno de los grupos que vaya lo suficientemente rápido como para poder aguantarlos pero sin que me saquen de punto. Tras pasar la primera boya encuentro mis pies, la estela que ya no soltaría hasta llegar de nuevo a la arena. Tengo la sensación de haber salido demasiado pronto del agua. Más tarde averiguaría que la organización ha tenido un problema con la embarcación que tenía que delimitar el circuito de nado, y este ha resultado ser 800 metros más corto de lo que deberíamos haber hecho. Una lástima porque me encontraba realmente bien, a un ritmo cómodo de 1'35"/100m, que sin duda hubiese podido aguantar unos cientos de metros más.

Empieza el triatlón de verdad. Poco más de dos minutos después de entrar con el neopreno al área de transición, salgo de la T1 sobre ruedas. El sector de ciclismo consta de 4 vueltas de 22.5km que transcurren por carreteras en bastante buen estado entre Almassora playa y Burriana. La idea inicial era moverse entre 34 y 36 km/h, pero tengo que adaptar mi velocidad a las condiciones meteorológicas y compensar los tramos con viento a favor con los tramos con viento en contra. La planificación de aporte energético me ha permitido no decaer en ningún momento, terminar con buenas sensaciones, y bajarme de la bicicleta con un tiempo de 2h35'05", a una velocidad media de 34.82 km/h.

Tengo piernas para afrontar la media maratón según lo previsto, alrededor de 4'30"/km. El tramo de carrera a pie está completamente abierto, sin árboles que nos den cobijo del intenso sol que en ese momento nos está castigando sin piedad. La clave es hidratarse en cada avituallamiento con agua sobre la cabeza para reducir la temperatura corporal lo máximo posible. Los geles harían el resto para mantener un buen ritmo de carrera. Tomo referencias cada 5km. El Timex dice que voy mas rápido de lo planificado. Por momentos me invade una sensación de agobio y de dejarme llevar, pero me niego a rendirme frente a un pequeño instante en que pierdo la concentración. Se que estoy fuerte físicamente. Vamos Rafeta!! A partir del km10 aumento un punto el ritmo y dejo atrás a varios triatletas  que estaban haciendo la goma.

En el km15 subo una marcha más. Cadu, que está de oficial y en ese momento se encuentra controlando la carrera con la MTB, me acompaña en la última vuelta; me da conversación y me hace olvidar por momentos el calor, el cansancio acumulado, las horas de competición... Subo un punto más el ritmo. Voy lanzado!! Cruzo la meta en un tiempo total de 4h30'12", con una media maratón en 1h33'02" (4'26"/km).

Si la natación hubiese sido objetiva, al tiempo logrado tendría que añadirle unos 12' extra, y aun así, habría terminado en menos de 4h45'. Me ha gustado mucho la primera toma de contacto con la media distancia, estoy muy contento con mi rendimiento y la próxima temporada muy seguramente repita experiencia.