Lo he vuelto a hacer. Me he superado una vez más, aunque era de esperar. Había hecho un entrenamiento muy serio durante las últimas siete semanas y contaba con la base de kilómetros de la maratón de Chicago. Llevaba los deberes muy al día, así que de no ser por algún contratiempo que no pudiera controlar, como la metereología o algún tipo de molestia, tenía muchos números de hacer una gran carrera.
Hoy estaba al 100% de mis condiciones físicas, contaba con la siempre importante experiencia de otras seis maratones para autogestionarme la carrera de la mejor manera posible, e iba preparado con un buen surtido de suplementos energéticos que con un minucioso plan que había diseñado para la ocasión he ido distribuyendo en puntos estratégicos para no desvanecer en ningún kilómetro. He hecho una carrera casi perfecta en la que a excepción de unos pocos kilómetros he conseguido moverme en ritmos inferiores a 4'30''/km de principio a fin. Mi objetivo era bajar de 3h10', un objetivo que ha quedado más que superado con mi nueva mejor marca personal: 3h07'23'' (4'26''/km).
Con esta maratón familiar en la que la organización no ha descuidado ni un solo detalle para que al corredor no le faltase de nada ni antes, ni durante ni después de la carrera, echo el cerrojo hasta que en 2014 algo se me ocurra para volver a enfundarme las zapatillas.

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